Vivaldi: Una noche dramática con la Orquesta Solistas de América
- Ananías Bolem

- 24 mar
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El sábado 21 de marzo, el Teatro del Bicentenario recibió a la Orquesta Solistas de América, proveniente de la ciudad de Guadalajara, para invitarnos a una experiencia sensorial presentando los conciertos para violín de Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi. El ensamble estuvo conformado por ocho violinistas, tres violas, dos violonchelos, un contrabajo, un clavecín y una narradora, Anna de Ulibarri, quien al iniciar el concierto nos brindó el contexto de lo que íbamos a presenciar. Con una voz tenue pero firme, captó la atención de todo el público; antes de cada estación, leía los sonetos que Vivaldi escribió para la obra y su inmersión.
Todo el concierto fue un regalo minucioso que la orquesta preparó para su disfrute y apreciación; podía notarse en la precisión con la que tocaban sus instrumentos. Inició con un concierto para doble violonchelo por parte de su director, Christopher Ibarra, e Isaac Loreto. Algo sorprendente fue que su mirada estaba más fija en el instrumento que en la partitura. ¿Qué nivel de experticia tuvimos frente a nosotros? Fui testigo de un talento nato que me hizo humedecer los ojos de pura admiración.
La Primavera estuvo a cargo de Minako Ito, violinista proveniente de Japón, quien realizó un trabajo excepcional siendo la única mujer en dirigir una de las estaciones. Pude sentir cómo, en el día del equinoccio, se le dio la bienvenida con aquellas melodías llenas de aventura y emoción. David Bordoli nos entregó su corazón en El Verano, donde se hizo evidente la destreza y el talento que posee para una obra como esta, contagiándonos el sopor y las partes más vivas de la pieza. El Otoño llegó bajo la dirección de Maxwell Pardo y fue como un cálido abrazo; una presentación sutil donde, dentro de los tres movimientos que visten a este concierto, convergen melodías alegres entre el violín y lo bello.
Finalmente, Dezső Salasovics, violinista húngaro, nos presentó El Invierno. Fue la ejecución más fuerte de la noche y la de mayor peso. Teniendo en cuenta que cada estación presenta imágenes particulares que Vivaldi narra en sus sonetos, me resultó difícil procesar su significado frente a mis emociones. No hay palabras que describan esta pieza: se tiene que vivir en carne propia.
Los invito a estar atentos a las redes de la Orquesta Solistas de América para sus próximas presentaciones, ya que son un evento imperdible.




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