top of page

30 años de Trainspotting, y muchas personas aún no se plantean la preguntaincómoda

hace 16 horas
7 min de lectura

Hace ya más de un mes que regresó a cines mexicanos la clásica cinta de los 90

“Trainspotting”, la película escocesa de comedia negra dirigida por Danny Boyle y basada en la novela de Irvine Welsh. La película se volvió a exhibir en la pantalla grande en una restauración especial 4K alrededor del mundo con motivo de su 30°. aniversario; y la fui a ver de nuevo, porque nunca me perdería la oportunidad de volver a ver a Ewan McGregor nadar por un inodoro en una gloriosa nueva restauración de alta definición.

La verdad, la pieza cinematográfica resiste demasiado bien la prueba del tiempo, y me parece más pertinente que nunca, porque dentro de su tono sucio, su acidez, y francamente alta inmersividad entretenida, el clásico de culto continúa explorando la condición humana de la juventud en tiempos de incertidumbre, con paralelismos a las crisis existenciales y alienación que vivimos hoy en día. A pesar de esto, me parece que algunas personas que ven la película no logran salir de la visión superficial de “que bueno que yo no me drogo (fiuff)”. Pero hoy, más que nunca, vale la pena preguntar lo incómodo: ¿Por qué nos drogamos?. La historia de Trainspotting, como obra, inicia con la novela homónima de Welsh. En 1993, el autor británico publicó su texto, el cual, ambientado en los 80, retrata pedazos de la vida de un grupo de jóvenes adictos a la heroína y desempleados. El grupo de chicos, conformado por Renton, Sick Boy, Spud y Franco, vive su día a día en la zona más vulnerable de Edimburgo,Escocia, y sus integrantes consumen sustancias que marean y cometen delitos como escape de su realidad.

Irvine Welsh escribió la novela que lo lanzó a la fama a partir de sus propias experiencias, pues creció en los barrios obreros del distrito de Leith (Edimburgo) en las famosas “housing

schemes”, o conjuntos habitacionales subsidiados por el estado. En este contexto, Welsh dejó la escuela de joven, fue parte de la escena punk y pasó por la adicción a la heroína antes de rehabilitarse, mudarse a Londres y estudiar en la universidad.


Tras grabar la película “Shallow Grave” (otra joya del cine británico), Danny Boyle buscaba un nuevo proyecto y recibió un ejemplar de la novela de Welsh, la cual fue un éxito en todo Reino Unido. El director quedó fascinado por la energía, humor negro y la forma realista de retratar a un grupo de jóvenes adictos del libro. Fue por esto que Boyle decidió adaptar Trainspotting, película que decidió ambientar en los 90 y que estrenó en 1996.

El director inglés realizó una fiel adaptación a la novela, con la ligera diferencia de centrar la

trama en la figura de Mark Renton en lugar de mantener la estructura coral con perspectivas de cada personaje del libro. Además, Boyle decidió presentar la película de una manera muy estilizada, desde la fotografía hiperrealista y alucinógena de Brian Tufano que evoca el estado mental del protagonista, hasta el que es para muchos el mejor soundtrack de la historia del cine, con música tecno y britpop típica de la época y punk-rock clásico.

La película se puede considerar un clásico de culto por todo esto, pero también por otras

cuestiones socioculturales importantes de la época.

En palabras de Welsh, los 80s y 90s fueron el último momento en el que se vivió una cultura de manera habitual, auténtica y con optimismo. Aunque en aquellos momentos la cultura si estaba mercantilizada y segmentada, fueron los últimos años antes de la “post-cultura”, el contexto que tenemos hoy en día en el que la cultura sucede dentro del algoritmo y de la IA; fue vendida a la digitalidad, dispersandola en el proceso.

Al mismo tiempo, durante esas décadas en Reino Unido, era el fin de la era de la primera

ministra Margaret Thatcher, la cual fue una época represiva, conservadora y aburrida. Al

finalizar esta época, surgió la cultura del tecno, del rave, y de cierto tipo de drogas, ya que un segmento de la juventud sentía la necesidad de liberarse.

Cabe mencionar que también esta fue la época de prosperidad post Guerra de Vietnam y

Guerra Fría, por lo que había optimismo y se pensaba que ya había pasado lo peor. Aunque de igual manera, también fue un periodo de globalización con modernidades como el consumo masivo y los medios masivos de comunicación. Además, fueron las dos décadas previas a los ataques del 11 de septiembre, y la época de la vigilancia y el terrorismo.

Por otra parte, en los 80 Escocia vivió una epidemia de adicción a la heroína y otras drogas.

Aunque de muchas maneras fue un fenómeno global, la epidemia de heroína en Escocia

durante la década de 1980 transformó profundamente la salud pública del país, marcando el

inicio de una crisis de adicción que afectó de manera desproporcionada a zonas urbanas

empobrecidas; esta epidemia continúa en la actualidad. De acuerdo con Welsh, el libro trata

acerca del colapso del trabajo y del trabajo formal a partir de la industrialización y de la

posterior internacionalización que limitó los trabajos obreros del norte global. Justo en la época neoliberal de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y Ronald Regan en Estados Unidos, en la que al reducir la intervención del Estado en la economía, priorizando el libre mercado, se dejó el trabajo “duro” a los países del sur global. Esto pudo haber provocado alienación en los jóvenes escoceses.

Entonces, la película y la novela retratan muy bien ese momento cultural y a la juventud de la época. Por eso ambas se convirtieron en un clásico. Vemos paralelismos con la actualidad.Aunque no hay optimismo hoy en día que provoque nuevas tendencias en música, fiestas y baile (de hecho se puede decir que se percibe lo contrario entre las juventudes), diversas situaciones laborales, económicas, y sociales han causado una alineación similar a la de aquel entonces.

La estética y las “vibes” de la película de Trainspotting pertenecen a una micro-corriente

artística de finales de los 90 y principios del siglo XXI conocida como “Soft Club de la

Generación X”. Otras películas con este estilo incluyen El Efecto Mariposa, La Playa, Perdidos en Tokyo y Collateral. Gracias a la increíble presentación e hiperestilización de la cinta, que además le dan una energía acelerada, me parece que muchas personas que la ven por primera vez se pierden en su estética (con justa razón) y pasan por alto sus implicaciones sociales.

Sé que mi opinión no es necesariamente novedosa, pero me parece importante remarcar que, desde mi óptica, muchas personas interpretan el filme a partir de una mirada sensacionalista y demonizante hacia las drogas en lugar de preguntarse por qué una ser humano las podría llegar a necesitar. Particularmente, ¿por qué la juventud escocesa de los años 80 y 90 retratada en las obras de Boyle y Welsh requiere de sustancias escapatorias? Además, posiblemente, también es pertinente analizar la misma pregunta desde una mirada actual, que sigue plagada de amarillismo y condenas.

Generalmente, el problema de la drogadicción se le atribuye directamente al individuo.

Enteramente a sus decisiones y a su mal criterio. Aunque las personas evidentemente tienen cierta culpa y agencia sobre su decisión de ingerir sustancias o no, también es claro que en un mundo acelerado y desechable como lo es el moderno, y con todos sus procesos culturales, las personas hoy en día buscan el placer, la recompensa inmediata, escapar traumas y procesar experiencias negativas de forma rápida, sencilla y no dolorosa, adaptarse a su entorno y no quedar excluido nunca (que como ya mencioné, en muchas ocasiones hay entornos en los cuales las drogas son inevitables), y desafiar normas opresivas. Los personajes de Trainspotting ingieren heroína, pero todos los seres humanos necesitamos de algo que genere el mismo efecto sin necesariamente consumir químicos dañinos. Como menciona Renton en el monólogo inicial de la película, este algo puede llegar a ser cualquiera de las comodidades de la modernidad: autos, electrodomésticos, una carrera profesional, etc.

“Elige la vida. Elige un trabajo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor

jodidamente grande, elige lavadoras, coches, reproductores de CD y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige pagar una hipoteca a tipo fijo. Elige una primera vivienda. Elige a tus amigos. Elige ropa informal y un juego de maletas. Elige un juego de sofás a plazos en una variedad de jodidas telas. Elige sentarte en ese sofá a ver concursos televisivos que te atrofian la mente y te aplastan el espíritu, mientras te metes en la boca jodida comida basura”, es el monólogo que el personaje de Ewan McGregor (Renton) recita al inicio de la película, no solo dictando los métodos que tienen las personas para escapar de las miserias de la realidad, sino también enlistando los diversos aspectos de la modernidad que llegan a alienar a las personas que apenas están descubriendo el mundo.


Los personajes de Trainspotting “andan en malos pasos” tras caer víctimas a sus

circunstancias sociales, y sin embargo muchas personas deciden sentenciarlos o simplemente disfrutar de las increíbles canciones de Blur, Underworld, Iggy Pop y New Order que aparecenen la obra.

No obstante, la película tiene una ventaja, que es que en todo momento le permite al

espectador decidir su postura. Lo sube a la montaña rusa (altamente divertida) y lo deja

observar y analizar sin imponer posturas morales. Lo cual también confunde a mucha gente, ya que otro segmento de espectadores odió en su momento y sigue odiando tanto a la cinta como al libro. Confunden a la obra por una apología a la drogadicción, y la película no es una vindicación de la drogadicción o de la violencia causada por las drogas necesariamente, más bien un retrato que revela las circunstancias y las condiciones humanas de una subcultura específica en un espacio y momento histórico específico.


Trainspotting tarta acerca del desapego de una juventud que no le ve sentido a la vida

moderna, que ya para aquellas décadas implicaba, como hoy, el híper-consumo, la marginación y precarización laboral, desigualdades extremas, la disipación de la cultura, y más. Salvo un breve periodo alrededor de los años 2008 a 2014, en los que las redes sociales como Facebook e Instagram prometían una mayor conexión con la realidad (spoilers, no lo fueron), la juventud de hoy en día se siente igual de abandonada y sin futuro. ¿A qué drogas recurrimos ahora?

Tras 30 años, para mi Trainspotting está consolidada en el canon de obras maestras

cinematográficas y de mejores películas de todos los tiempos. Esto gracias a su impecable

música, su increíble fotografía que se ve incluso mejor en 4K, sus increíbles actuaciones

(especialmente McGregor, quien da la que sigue siendo la mejor actuación de su carrera), y lamagistral dirección de Danny Boyle. Pero también por cómo retrata a una subcultura y a un

grupo de jóvenes en crisis que ya se esfumaron con el tiempo, pero que a la vez sigue aquí

más presente que nunca.

 
 
 

Comentarios


bottom of page