¿La cultura pesa mucho o poco en la economía? Depende de cómo la midamos
Hay porcentajes que parecen decirlo todo. 2.8% del PIB.
Ese es el dato que corresponde a México en esta comparación internacional sobre la participación económica de la cultura. Y entonces aparece una pregunta muy sencilla:
¿2.8% es mucho o es poco? La respuesta, como suele suceder con las estadísticas, es: depende.
Antes de comparar países, hay que entender qué estamos midiendo. Cuando hablamos del PIB cultural, no estamos hablando de cuánto gastamos en cultura ni de cuánto dinero recibe el sector. Estamos hablando del valor económico que generan determinadas actividades culturales dentro de la economía de un país.
¿Y cómo sabemos cuánto representa? Aquí entra una herramienta que me parece particularmente interesante: la Cuenta Satélite de la Cultura.
Una Cuenta Satélite es, explicado sin hacerle demasiadas cosquillas a la teoría económica, una herramienta que permite observar con mayor detalle un sector específico de la economía. En este caso, la cultura. Es como poner una lupa sobre una parte de la economía que, en las cuentas nacionales generales, puede encontrarse distribuida entre distintas actividades. Gracias a esta herramienta podemos estimar, entre otras cosas, cuánto valor económico genera el sector cultural y qué peso tiene dentro de la economía nacional.
Y entonces volvemos a nuestro 2.8%. Cuando lo ponemos en perspectiva internacional, encontramos que la participación de la cultura en el PIB alcanza alrededor de 4.2% en Estados Unidos, 3.5% en España, 3.4% en Estonia, 3.3% en Países Bajos y 3.2% en Finlandia. México aparece con 2.8%, mientras que otros países de la comparación presentan porcentajes menores, como Portugal con 2.4%, Japón con 1.9%, Perú con 1.0% y Uruguay con 0.6%.
A primera vista, podríamos pensar: "Entonces, la cultura pesa más en Estados Unidos que en México." Sí… pero aquí viene el pequeño asterisco que casi nunca aparece en las infografías.
Las cifras internacionales de cultura no necesariamente son perfectamente comparables entre sí.
¿Por qué? Porque una Cuenta Satélite no consiste simplemente en sumar todo aquello que nos parece cultural. Cada país tiene una metodología, delimita las actividades que considera dentro del sector, utiliza distintas fuentes de información y trabaja con determinados años de referencia.
Por eso, comparar los porcentajes puede ser útil para dimensionar y generar preguntas, pero no necesariamente para construir un ranking de países donde "la cultura importa más" o "importa menos". Y esto es importante porque un 2.8% no existe en el vacío. Su significado depende de qué estamos contabilizando, cómo lo estamos contabilizando y cuándo lo estamos midiendo.
Eso no le quita valor al dato. Al contrario. Nos permite entender que la cultura sí tiene una dimensión económica que puede medirse.
Una película no es solamente una película: detrás hay producción, empleos, servicios, distribución y consumo. Un concierto no es solamente música: hay artistas, técnicos, recintos, transporte, proveedores y boletos. Un museo no es solamente una colección: necesita trabajadores, infraestructura, mantenimiento, servicios y visitantes.
Detrás de cada experiencia cultural existe una cadena económica. Porque lo vale… Hablemos cultura





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