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"A los jóvenes ya no les interesa la cultura"

"A los jóvenes ya no les interesa la cultura"

Es una frase que se escucha con frecuencia. Basta hablar de teatro, museos o conciertos para que aparezca la idea de que las nuevas generaciones han perdido el interés por las actividades culturales y que hoy todo gira en torno a las pantallas.

Pero ¿qué sucede cuando dejamos de lado las percepciones y observamos los datos?

Los resultados del Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (MODECULT) 2025, elaborado por el INEGI, muestran un panorama muy distinto. Lejos de ser el grupo menos interesado, las personas de 12 a 24 años son quienes registran la mayor asistencia a eventos culturales durante el último año.

Es decir, los jóvenes no están alejándose de la cultura. Por el contrario, son el grupo de edad que más participa en este tipo de actividades, por encima de las personas de 25 a 49 años y de quienes tienen 50 años o más.

Entonces, quizá la pregunta no sea si a los jóvenes les interesa la cultura.

La pregunta correcta es: ¿cómo están participando en ella?

Al observar con mayor detalle las cifras del MODECULT 2025 aparecen patrones muy interesantes.

Las ferias y las proyecciones de cine son las actividades con mayor asistencia entre prácticamente todos los grupos de edad. Sin embargo, en la población de 12 a 24 años también destacan los conciertos, mientras que actividades como el teatro o las exposiciones presentan porcentajes menores de participación.

Más que hablar de una pérdida de interés, los datos muestran una transformación en las formas de acercarse a la oferta cultural. Cada generación construye su relación con la cultura de manera distinta, influida por factores como el tiempo disponible, los costos de acceso, la movilidad, las preferencias personales y la forma en que socializa.

Desde la economía de la cultura, esta información resulta especialmente valiosa. Conocer qué actividades atraen a cada grupo de edad permite comprender mejor la demanda cultural y diseñar políticas públicas, programas y estrategias de difusión más pertinentes. La evidencia nos recuerda que la cultura no puede planearse únicamente desde la oferta; también debe entenderse desde los hábitos de participación de sus públicos.

Con frecuencia se afirma que las nuevas generaciones están desconectadas de la cultura. Sin embargo, los resultados del MODECULT 2025 cuentan una historia diferente. El desafío no es despertar un interés inexistente, sino reconocer que las formas de participación cultural han evolucionado y que nuestras ideas sobre ellas también deben hacerlo.

Las estadísticas tienen una capacidad poco común: cuestionar aquello que damos por hecho. En este caso, la evidencia demuestra que el problema no es la falta de interés de los jóvenes por la cultura, sino la persistencia de un mito que los datos ya no sostienen. Antes de repetir que los jóvenes ya no consumen cultura, quizá convenga mirar primero las cifras. Porque comprender cómo participan hoy no solo corrige una percepción equivocada: también permite construir políticas culturales más inteligentes, incluyentes y acordes con la realidad.

Porque lo vale… Hablemos cultura.

 
 
 

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